Comprar Cuencos Tibetanos

Existen frases que afirman el poder de los cuencos tibetanos, su sanación, su curación y quizá algunas mas, hay personas que creen ciegamente en ello, pero la prudencia debe estar presente cuando nos acercamos a un campo en el que física o científicamente no se puede demostrar todo lo que decimos, por lo que seamos cautos y realistas, sin menospreciar ni desmerecer los muchos efectos beneficiosos que nos pueden proporcionar los cuencos tibetanos.

Estos cuencos son unos recipientes metálicos, redondos, con profundidad y sin asas que, bien por percusión o fricción, producen un sonido espectacular, una nota dominante acompañada de varios armónicos que actúan como un coro capaces de transmitir un prolongado baile de vibración y sonidos muy agradables, fáciles de escuchar y te arrastran el oído a seguirlos, y que cuando estas un tiempo sometidos a su influencia entras en una percepción de paz, sosiego y tranquilidad que nos llevan al bienestar y bien sentir. Partiendo de esta realidad podríamos entrar en otros muchos matices relativos a sus efectos beneficiosos, de qué están hechos, cómo hacerlos sonar, cómo y dónde colocarlos, etc.

De qué están hechos

Según la tradición de siete metales: oro, plata, hierro, mercurio, estaño, cobre y plomo. Pero al haber sido realizados en lugares tan distantes y distintos (Tibet, Nepal, Norte de India), lo más probable es que sus composiciones varíen en función de las materias primas que tuviesen a su alcance. Lo importante es el resultado y esa vibración armónica tan agradable que depende igualmente también de su tamaño, grosor, forma de percutir, etc.

Cómo y dónde colocarlos

Si lo hacemos sobre personas cuidaremos su estabilidad, cada uno tiene su propia percepción ante una misma vibración, no existe un método rígido, único e inflexible que nos obligue exactamente a colocarlos en un lugar y de forma concreta. Tendremos en cuenta la percepción de la persona, su constitución anatómica, el momento, estado en el que se encuentra la misma, etc., por lo que al principio de la sesión podríamos dialogar un poco para saber su impresión.

Tumbada la persona sobre una camilla o en el suelo, vestidos, con una sábana por encima. La duración depende de su aceptación pudiendo sobrepasar perfectamente la media hora. Podremos colocar los cuencos tanto delante como por detrás del individuo.

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Cómo hacerlos sonar

Lógicamente no todos los cuencos tibetanos suenan igual ni nos van a transmitir ni nos van a hacer sentir lo mismo, y es ahora donde debemos descubrir al cuenco, qué cantidad de sonidos me puede regalar, dependiendo de su aleación, tamaño, peso de los utensilios, objetos, baquetas que dispongamos para hacerlo sonar, etc., aquí entra nuestra intuición, qué sonidos somos capaces de sacarle, no es igual percutirlos con metal, madera, goma, piel, etc., y también va a influir la intensidad del golpe, dónde está colocado y, muchos otros factores que tendremos que descubrirlos con la constancia de trabajarlos.

Vibración y efectos

Ley física y principio de los Cuencos Tibetanos. Es un movimiento periódico y seguido de los cuerpos elásticos, cuyas moléculas han sido puestas en acción por el roce, presión u otras causas. En relación a sus efectos están relacionados como ya hemos mencionado, con la relajación, paz, tranquilidad, bienestar y bien sentir, pero puede ir más lejos. En ocasiones se produce un estado profundo de meditación, incluso cuesta un notable esfuerzo salir de él. No sientes el cuerpo como algo físico sino como un estado un tanto imperceptible, ajeno a ti.

Si en alguna ocasión no le son agradables los sonidos y vibraciones es mejor dejarlo, no obtendríamos resultados positivos. Las situaciones de orden deben fluir por sí solas.